jueves, 21 de enero de 2010
Mi segunda entrada
Tras la derrota en Massachusetts, el Partido Demócrata se queda a un escaño de los 60 necesarios para pasar esta legislación en el Senado, por lo que inevitablemente se impone una salida negociada por ambas partes. La otra opción, que el presidente no bajara, es asumir la derrota definitiva del proyecto estrella de su legislatura. Por eso el presidente ha querido mostrar su perfil de negociador al asegurar que se abstendrá de dictar la estrategia a los congresistas de su partido, pero sí que marcará el camino para lograr una reforma sanitaria que convenza tanto a demócratas como a republicanos. "Les aconsejaré que intentemos avanzar rápido hacia una unión en torno a aquellos elementos del proyecto en los que estamos de acuerdo", ha dicho.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)